SFC

SFC. Qué es

QUÉ ES

 

El Síndrome de la Fatiga Crónica- Encefalomielitis Miálgica (SFC-EM) es una enfermedad neuro-endocrino-inmunológica, que implica un importante desarreglo bioquímico, causa una gran fatiga física y mental que no se alivia con descanso y produce, entre otros síntomas: faringitis o amigdalitis y otras infecciones crónicas, nódulos linfáticos sensibles, mialgias, artralgias, cefaleas, alteración del sueño y malestar que persiste más de veinticuatro horas después de un esfuerzo (...)   El impacto de esta enfermedad orgánica, multisistémica, reduce la actividad de la persona entre el 50% y el 80% de la que realizaba antes de enfermar, y se acompaña de una sensación de gripe que no remite, de trastornos importantes de concentración y memoria, dolor en articulaciones y/o músculos, alteraciones del sueño, dolor de garganta, inflamación de ganglios, inestabilidad ortostática (no poder estar de pie y desmayarse con facilidad), sensación febril e intolerancia a la actividad física (que provoca un malestar muy prolongado, de días, semanas o, incluso, meses, tras un esfuerzo). Los problemas de memoria y concentración en el SFC-EM, parecidos a la primera fase del Alzheimer, están causados por la reducción del volumen de sangre en el cerebro. En resumen, una persona de 40 años con el SFC-EM puede sentirse como un inválido de 80 años. (Clara Valverde, Iñaki Markez y Cristina Visiers. Editorial OM, colección Prometeo / 2010/ Manual de comunicación para la consulta: FM,SFC,SQM)

 

SÍNTOMAS

Aunque el nombre sugiere simplemente un estado de debilidad, el síndrome de fatiga crónica puede ser una enfermedad grave y conlleva una multitud de síntomas.

El SFC se caracteriza por:

  • Agotamiento profundo e incapacitante.

  • Dificultad para concentrarse y deterioro de la memoria inmediata.

  • Síntomas gripales: dolores articulares y musculares, garganta irritada, dolor de cabeza, ganglios linfáticos doloridos.

  • Malestar tras el ejercicio: empeoramiento de los síntomas después del ejercicio físico o mental, que se produce pasadas de 12 a 48 horas y que requiere un largo periodo para su recuperación. Es una característica distintiva de la enfermedad.

  • Los síntomas del SFC son muy variables y su intensidad fluctúa. Esto dificulta el tratamiento y el manejo de la enfermedad por parte del paciente. La mayor parte de los síntomas son invisibles y no provocan un aspecto de persona enferma, lo cual hace difícil para el entorno del enfermo comprender la gran diversidad de efectos debilitantes que el enfermo sufre.

Otros síntomas frecuentemente relatados por los enfermos son:

 

  • Pensamiento neblinoso.

  • Dificultad para encontrar palabras conversando.

  • Incapacidad para retener o entender leyendo.

  • Dificultad para el cálculo numérico.

  • Capacidad de razonamiento disminuida.

  • Sensación de frío y sudor nocturno.

  • Vértigo, mareo y sensación de inestabilidad.

  • Sensibilidad al calor o al frío.

  • Febrícula o lo contrario, temperatura baja

  • Ritmo cardiaco irregular.

  • Intolerancia al alcohol.

  • Respiración acelerada, sensación de falta de aire.

  • Entumecimiento, hormigueo y/o quemazón en las extremidades.

  • Sequedad de boca y ojos (síndrome de sicca (o síndrome de SJÖGREN))

  • Problemas ginecológicos (¿PMS? y endometriosis).

  • Dolor torácico.

  • Sarpullidos.

  • Tinnitus (ruidos en los oidos: zumbidos, sibilancias).

  • Alergias y sensibilidad al ruido, olores, productos químicos y medicinas.

  • Variaciones del peso sin cambiar la dieta.

  • Mareo.

  • Desmayo.

  • Calambres musculares.

  • Convulsiones

  • Alteraciones del aparato digestivo: Colon irritable (dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, gases intestinales)

Los enfermos de SFC pueden sufrir también trastornos en la visión: visión borrosa, fotofobia, dolor e irritación de ojos.

Problemas psicológicos: depresión, irritabilidad, ansiedad, ataques de pánico, alteraciones del comportamiento, cambios bruscos del estado de ánimo.

(Fuente: http://www.cfids.org/about-cfids/symptoms.asp)

DIAGNÓSTICO

 

Para el diagnóstico del Síndrome de fatiga Crónica, todos los expertos coinciden en que es importante utilizar los llamados  CRITERIOS CANADIENSES, un documento de consenso que en este momento (2010) se está revisando y actualizando al hilo de los nuevos descubrimientos realizados respecto a la enfermedad.

Otros criterios propuestos, pero mucho menos precisos y en ocasiones confusos son: Holmes y Fokuda.

El artículo El síndrome de fatiga crónica y su diagnóstico en Medicina Interna, también es de gran utilidad para el diagnóstico del SFC. Publicado en la revista "Anales de Medicina Interna" (2006, vol 23, nº5) por los doctores F. J. BARBADO HERNÁNDEZ, J. GÓMEZ CEREZO, M. LÓPEZ RODRÍGUEZ y J. J. VÁZQUEZ RODRÍGUEZ, del Servicio de Medicina Interna. Hospital Universitario La Paz. Universidad Autónoma. Madrid.

Para una visión global de la enfermedad, recomendamos la lectura del documento que recoge la ponencia del Dr. Ferran J. García Fructuoso, jefe del Servicio de Reumatología de la clínica CIMA: ACTUALIZACIÓN EN SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA /ENCEFALOMIELITIS MIÁLGICA, para  la 13 Jornada de Actualización en Medicina “Update 2008” y Annals de Medicina, de la Acadèmia de Ciències Mèdiques i de la Salut de Catalunya i de Balears. Enero 2008. Se trata de un documento muy completo que recoge los comocimientos y avances médicos más destacados sobre SFC hasta el momento de la publicación

Te recomendamos además la lectura del siguiente artículo, por ser muy completo, sencillo y claro. El Sídrome de Fatiga Crónica (SFC) o Neurastenia o Encefalomielitis Miálgica por el dr. Alejandro Guillermo Andersson. Médico Neurólogo y Neurofisiólogo.

El libro Clara Valverde y cols. para personal sanitario Manual de comunicación para la consulta:FM,SFC,SQM puede ser de gran ayuda para comprender estas enfermedades.

Para un diagnóstico pediátrico, recomendamos el  artículo: SFC PEDIATRICO. NUEVA DEFINICIÓN (2009), que se encuentra en el apartado Documentación / Síntomas, diagnóstico y tratamiento de esta web.

TRATAMIENTO

En la actualidad no hay ningún tratamiento que cure esta enfermedad.

Los tratamientos farmacológicos tienen como objetivo paliar determinados síntomas (dolor de cabeza, fatiga extrema, mareos, problemas digestivos, trastorno del sueño, etc.) y tratar otras enfermedades comórbidas (infecciones, depresión, colon irritable, etc.).

En este sentido es importante hacerse revisiones periódicas, atendiendo específicamente a los síntomas nuevos, que pueden responder a otras enfermedades. Cualquier mejoría, por pequeña que sea, siempre es bienvenida.

No obstante debemos ser cuidadosos con la ingesta de medicamentos, pues a menudo se generan intolerancias a los mismos.

En la misma linea de paliación de síntomas y tratamiento de enfermedades comórbidas, también hay tratamientos no-farmacológicos que pueden ayudar a algunos enfermos a sentirse mejor.

Tratamientos corporales: fisioterapia, osteopatía, acupuntura, shiatsu, reiki... Tratamientos homeopáticos y basados en la ortomedicina.

A menudo resulta adecuado seguir psicoterapia o terapia de apoyo para una mejor adaptación a la enfermedad y todos los cambios que implica para el enfermo y su entorno.

Una dieta sana y equilibrada, evitando en la medida de lo posible los aditivos y sustancias químicas, parece una medida recomendable. Un gran número de enfermos de SFC son intolerantes al gluten y la lactosa, por lo que una dieta libre de los alimentos que los portan supone una buena medida. La ingesta de probióticos también parece estar recomendada para muchos enfermos.

La alteración del ciclo del sueño es uno de los primeros síntomas a tratar.

En la mayoría de los casos, se recomienda la ingesta de suplementos vitamínicos, minerales y coenzimáticos como: Q10, NADH, vitaminas C - E - B12 - D, Magnesio, y otros, dependiendo del caso.

En muchos casos, los especialistas están haciendo un abordaje específico, y a menudo de larga duración, de las infecciones recurrentes y/o cronificadas por virus, bacterias, parásitos y hongos, junto a la ingestión de probióticos y potenciadores inmunes.

También, y según cada caso, puede haber un abordaje específico del fallo mitocondrial, la disautonomía y disfunción vegetativa, y la disbiosis intestinal.

Como recomendaciones generales, se debe tener en cuenta:

  • Dado que estos enfermos presentan frecuentemente hipersensibilidad a múltiples fármacos y efectos adversos o paradójicos, debe empezarse con dosis bajas crecientes, e introducir de uno en uno los fármacos.

  • No se recomienda la vacunación con vacunas vivas debido al riesgo de empeoramiento y desencadenante de brotes.

  • Debido a la disfunción inmunológica, en general a los afectados de SFC se les recomienda evitar tanto los fármacos inmunosupresores como los inmunoestimulantes globales.

  • El paciente con SFC/EM no debe ser donante de sangre.

​Antes de decidir someterse a un tratamiento conviene tener la máxima información posible, tanto acerca del profesional, como de su conocimiento de la enfermedad y los protocolos de aplicación.

Por nuestra parte, recomendamos ponerse en manos de un especialista que supervise de forma global el trancurso de la enfermedad, así como el tratamiento o tratamientos a seguir.