Sensibilidad Química Múltiple

 

DIAGNÓSTICO

Es importante incidir en que la SQM, no tiene ningún biomarcador patognómico. Es decir, no existe ninguna prueba específica que confirme o excluya la enfermedad.

 

Como herramienta de ayuda para el diagnóstico de SQM se han desarrollado distintos cuestionarios no validados siendo el más utilizado el Cuestionario QEESI (Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory) de evaluación de la sensibilidad química múltiple; un cuestionario de autoevaluación para facilitar la aproximación diagnostica que define diferentes ámbitos de afectación por sensibilidad a productos químicos y agentes ambientales, valorando la intensidad de afectación, tipo de afectación (inhalatoria o no inhalatoria) y su repercusión en la calidad de vida del paciente. Este cuestionario presenta una sensibilidad diagnostica del 92% y una especificidad del 95%; y orienta hacia su diagnostico

 

A continuación, se exponen algunas pruebas complementarias orientativas, sugeridas en distintos artículos que pueden realizarse para ayudar en la valoración del estado general del paciente en relación a la enfermedad que padece:

 

«Realizar una buena exploración física, en relación con los síntomas que padece, con atención a la observación de signos, si los hubiera: eritema, ronquera, trastornos del habla, atención, distensión o aumento del perímetro abdominal, taquicardia, arritmia, taquipnea, hiperactividad motora, descoordinación motora, bradispsiquia, vulvo-vaginitis, asterixis».

 

«La petición de otras pruebas complementarias debe ser individualizada, en función del cuadro clínico, la exploración física y la sospecha de una enfermedad asociada (Por ejemplo: analítica de la Función Tiroidea o Cortisol basal o FR o ANA o 25 OH-D o PTHi o Prolactina o Ferritina, Vitamina B12 o Ácido fólico)

 

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TRATAMIENTO

La SQM es un proceso complejo y dinámico que requiere de un abordaje terapéutico multidisciplinar y de medidas de intervención que se adapten de manera ágil a los cambios de sintomatología. La inexistencia de un tratamiento etiológico exige la adopción de medidas que mejoren la sintomatología, la calidad de vida y que como medida preventiva, se evite las exposiciones a los factores desencadenantes.

 

La primera y esencial herramienta de tratamiento es la evitación de las sustancias desencadenantes. El objetivo es conseguir una vivienda libre de químicos y radiaciones electromagnéticas, pues es la opción que consigue mejorar los síntomas en la mayor parte de los casos.

 

Evitar con precaución los desencadenantes que provocan evitará los síntomas, y la inmunoterapia de desensibilización o la inmunosupresión pueden mejorar los síntomas en algunos casos. La resolución sostenida del estado SQM ocurre después de la eliminación exitosa de la carga corporal acumulada de tóxicos a través de mecanismos naturales de bioeliminación de tóxicos y / o intervenciones de desintoxicación clínica.

 

No obstante, cuando hay un grado moderado a intenso de la enfermedad, se presentan multitud de síntomas aun cuando la persona no se está exponiendo a agentes desencadenantes. Dichos síntomas empeoran aún más ante la exposición.

 

Hay autores que postulan la utilización, vía intranasal, del glutation reducido (inGSH), bajo la hipótesis de que puede ser de utilidad en personas con diferentes patologías, entre ellas, la SQM.

 

Fuentes: